El cambio de aseguradora que brinda el servicio del seguro escolar está sobre la mesa. Derivado de las recientes modificaciones que sufrió el contrato, así como de las quejas y manifestaciones por parte de supervisores, inspectores educativos, maestros y padres de familia, quienes han señalado los rechazos de servicio de los que son objeto, la ineficiencia en la atención y el reducido número de clínicas que prestan el servicio, la Secretaría de Educación evalúa la posibilidad de cambiar de aseguradora una vez que los alumnos regresen del periodo vacacional.
Existen demandas y necesidades que apremian en el tema, entre las que destacan la necesidad de contar con un médico primer respondiente, es decir, un profesional del ramo de la salud que determine el tipo de atención que debe recibir el menor, así como la definición del número de clínicas por municipio que habrán de prestar el servicio.
El servicio de seguro escolar debe operar sin discriminación, pues gran parte de los rechazos registrados en el estado involucraron a niños neurodivergentes o con necesidades especiales. En dichos casos, los accidentes escolares fueron invalidados al argumentar que “los golpes, raspones o caídas fueron autoinfligidos por su propia condición”.
En 2018, los diputados del Congreso aprobaron la cobertura universal del seguro escolar, el cual cubre el trayecto casa-escuela, la jornada escolar y el trayecto escuela-casa. Este esquema funcionó durante años, pero presentó inconsistencias tras el cambio de proveedor.
Hoy, las autoridades educativas, atentas a las necesidades actuales, buscan garantizar que el servicio, la atención y la cobertura aseguren la atención médica de los niños de educación básica.
Nota por Roberto López y Cristian Ibarra
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