A una semana prácticamente de los catastróficos terremotos en Venezuela, la decisión llega mientras aumentan los cuestionamientos por los obstáculos al ingreso y distribución de ayuda humanitaria y los reclamos de las comunidades afectadas por la escasa presencia del Estado en las zonas más golpeadas. Al momento suman más de 2,000 muertos, además de miles de desaparecidos, por lo que el régimen interino decretó este miércoles siete días de duelo nacional.
El decreto se conoce en un contexto de creciente malestar entre los damnificados. En los últimos días, organizaciones civiles, voluntarios y habitantes de las zonas afectadas denunciaron dificultades para hacer llegar asistencia a los sobrevivientes, mientras que numerosos vecinos cuestionaron la lenta respuesta de las autoridades y aseguraron que, en muchos sectores, el rescate y la ayuda inicial dependieron principalmente de familiares, socorristas internacionales, rescatistas voluntarios y organizaciones humanitarias.
Según el balance oficial difundido el martes, los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el pasado miércoles han dejado hasta ahora 2,295 muertos y al menos 10,571 heridos. Los sismos golpearon con mayor fuerza el norte de Venezuela, especialmente el estado de La Guaira, una de las regiones más cercanas a Caracas y entre las más afectadas por la destrucción.
Mientras continúan las tareas de búsqueda de desaparecidos, la cúpula chavista informó que más de 80,800 familias han recibido algún tipo de asistencia. En las labores de emergencia participan 26,121 efectivos venezolanos, apoyados por 3,660 rescatistas llegados desde otros países, 148 perros especializados en búsqueda y rescate y 49 vehículos destinados a las operaciones. Además, 15,467 personas se han inscrito como voluntarias para colaborar en los trabajos de rescate y asistencia.
El impacto económico del desastre también comienza a dimensionarse. Una evaluación preliminar elaborada mediante imágenes satelitales por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a través de su herramienta de Análisis Digital Rápido (RAPIDA), estima que los daños en viviendas, edificios, comercios, vehículos y otros activos ascienden a unos 6,700 millones de dólares. La cifra podría aumentar a medida que avancen las inspecciones sobre el terreno.
Entretanto, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) pidió reunir 24 millones de dólares que permitan financiar los primeros seis meses de la respuesta sanitaria en Venezuela tras los terremotos. El organismo explicó que los recursos estarán destinados a asistir a unas 700,000 personas que viven en los municipios más afectados por el desastre.
Nota por Roberto López e Israel González Cano
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