Familias de Corazón es mucho más que un programa del DIF, es una alternativa de esperanza y contención para menores que, por diversas circunstancias, se encuentran bajo la tutela del Estado. Su propósito principal es brindarles un entorno familiar estable y seguro durante el tiempo que dure la resolución de su situación legal, evitando así que su primera experiencia de separación sea el ingreso a un albergue.
Este modelo de acogimiento se caracteriza por su temporalidad, ya que no implica una adopción, sino un cuidado transitorio con un profundo sentido humano. Los solicitantes —quienes pueden ser personas solteras, en concubinato o casadas— deben atravesar un riguroso proceso de selección y preparación. Este camino incluye, entre otros requisitos, la participación en la Escuela para Padres, un espacio formativo que no solo evalúa su idoneidad, sino que los capacita y certifica para asumir el reto de recibir en su hogar a un niño o niña que, de otro modo, permanecería en una institución.
Una vez que las familias o los padres obtienen su certificación, no solo están en condiciones de recibir a un niño o niña en su hogar, sino que adquieren la posibilidad de acoger, en distintos momentos, a cuantos menores deseen, siempre dentro del marco de su proyecto familiar. Actualmente, el programa cuenta con 15 familias plenamente certificadas y otras 6 que se encuentran en proceso de completar los requisitos para obtener su acreditación. Cabe destacar que, en lo que va de la presente administración, un total de 25 niños y niñas han sido integrados a hogares de acogida, lo que refleja el impacto tangible de esta estrategia de protección infantil.
Es importante subrayar que Familias de Corazón y el proceso de adopción son dos figuras jurídicas y sociales completamente distintas. Mientras la adopción implica un vínculo definitivo e irrevocable, el acogimiento familiar es, por naturaleza, temporal: brinda un hogar seguro mientras se resuelve la situación legal del menor. En Baja California, esta figura de acogimiento ya es una realidad operativa, aunque sus impulsores reconocen que aún hay retos por delante. Entre ellos, destacan la necesidad de una mayor difusión para dar a conocer el programa y la urgencia de sumar más familias dispuestas a abrir sus puertas y su corazón a esta noble causa.
De esta manera, el programa convierte a las familias de acogida en el primer recurso de protección, asegurando que, mientras la autoridad define el futuro.
Nota por Roberto López e Israel González Cano
#canal66 #canal33mx #Noticias







